jueves, 15 de octubre de 2026

15 de octubre de 953

 Desembarazados de este episodio, volvamos la vista hacia la situación de los demás estados de España al tiempo que comenzaba a reinar en León Ramiro III.

Habíamos dejado en 912 establecido en Barcelona al conde Sunyer o Suniario, hermano de Borrell I, e hijo segundo de Wifredo el Velloso. Lo mismo que los reyes de León y de Navarra, había dividido Suniario su tiempo entre la devoción y la guerra, fundando y dotando monasterios y peleando con los musulmanes fronterizos. La suerte de las batallas le privó de su hijo primogénito Ermengaudo o Armengol, a quien amaba tiernamente y a quien había dado alguna participación en el gobierno, y titulaba conde de Ampurias. Asoció entonces el apesadumbrado conde en el mando al mayor que quedaba de sus hijos nombrado Borrell, en cuyas prendas cifraba también grandes esperanzas, y en quien por último vino a descargar todo el peso del gobierno, retirándose él a un monasterio, donde vistió el hábito religioso, y donde falleció en 15 de octubre de 953. Quedó, pues, Borrell II de conde soberano de Barcelona (954), rigiendo solo el estado hasta 956, en que entró su hermano menor Mirón a compartir con él el solio, acaso porque así fuese la voluntad testamentaria de su padre. Mas como sobreviniese a Mirón una muerte anticipada (31 de octubre de 966), quedó otra vez Borrell II solo para contrarrestar las tormentas que no habían de tardar en amenazar a Cataluña como a los demás estados cristianos españoles. Promovió entretanto el segundo Borrell las fundaciones religiosas, y agregó a su corona el condado de Urgel por muerte sin sucesión de otro Borrell primo suyo, titulándose duque y príncipe de la Marca Hispana, aún cuando los demás condados no viniesen vinculados al de Barcelona, pero al cual iban de esta manera incorporándose. Este era el conde soberano de Barcelona al advenimiento de Ramiro III al trono de León.


Modesto Lafuente

Historia General de España - II

Historia General de España 02

Campos de Campo Real

Campo Real. Madrid

miércoles, 14 de octubre de 2026

En tiempos de Fernando VII

 Y en la Gaceta de Madrid de 30 de octubre de 1824 se publicaba la sentencia siguiente:

«Francisco de la Torre, de estado casado, de edad de cincuenta y cinco años, natural de Córdoba y vecino de esta corte, de oficio zapatero, Justo Damián, Joaquín del Canto, María de la Soledad Mancera, Dolores de la Torre, Ramón Fernández, Antonio Fernández, Francisco Susanuga, Roque Mirar (prófugo), Juan de la Torre y María del Carmen de la Torre: resultando estos procesados hallarse confesos y convictos del delito de tener en su casa colgado a la vista el retrato del rebelde Riego, y conservado el nefando folleto de la Constitución: vista la causa en 24 de setiembre último, ha sido condenado el Francisco a llevar pendiente del cuello el retrato hasta la plazuela de la Cebada de esta corte, para que presencie la quema pública del mismo retrato por mano del verdugo, y que además sufra la pena de diez años de presidio con retención: que la María Soledad Mancera, su mujer, en consideración a su sexo y a la culpa que resulta contra ella en la conservación del retrato del mismo Riego, y a la irreligiosidad que usó con una estampa de la Virgen nuestra Señora, sufra asimismo la de diez años de galera…». ¿Qué falta hacia la inquisición religiosa dónde la inquisición política se encargaba de resucitar los autos de fe, con sus procesiones, sus quemas en estampa y sus sambenitos?


Título original: Historia General de España - I

Modesto Lafuente, 1850

Campo Real. Madrid

Campo Real. Madrid