jueves, 29 de octubre de 2026

Afirma haberlo puesto siempre en cuento de hablillas y consejas.

Aún después de evidenciada la falsedad de las crónicas de Auberto, de Juliano, de Dextro, y del nuevo Beroso de Fray Annio de Viterbo, sobre que fundó la suya el buen Florián de Ocampo, todavía el mismo padre Mariana, historiador por otra parte tan sensato, juicioso y erudito, no atreviéndose a desechar abiertamente aquellas fábulas, aunque parecía reconocerlas o sospecharlas de tales, dedicó no pocos capítulos de su historia a darnos razón de una serie de imaginados reyes, entre los cuales cuenta como verdaderos los Geriones, Híspalo, Hespero, Atlas, Sículo, Gargoris, y Abides, y refiere las hazañas de Osíris, de Baco, de Hércules, de Ulises, de los Argonautas, y de otros héroes y divinidades; si bien aparece tal la vacilación e incertidumbre que trabajaba su ánimo, que lo que en una página sienta formalmente como cosa cierta y averiguada, en otra afirma haberlo puesto siempre en cuento de hablillas y consejas con lo que introduce en el espíritu del lector no poca perplejidad, confusión y embarazo.

Modesto Lafuente

Historia General de España - I

Historia General de España 01

Yepes. Toledo.

Yepes. Toledo.

miércoles, 28 de octubre de 2026

Algunos apuntes sobre la Península Ibérica.

 Así mientras las altas sierras producen en abundancia maderas de construcción y canteras de jaspes, mármoles y alabastros, en los pingües pastos de sus valles y cañadas se apacientan ganados de todas especies, que dan al hombre sustento y vestido; las llanuras y riberas le suministran con prodigalidad todo género de cereales, variedad de exquisitos vinos y de sabrosas frutas, y los mares de sus costas le surten abundosamente de pescados. Las minas de ricos metales con tal profusión derramó la Providencia en este suelo, que tomaríamos por fábulas o por brillantes hipérboles las noticias que de ellas nos dejaron los antiguos geógrafos e historiadores, si de ser verdad y no ficción no viéramos todavía en nuestros tiempos tantos y tan irrecusables testimonios. «En ningún país del mundo, decía ya Estrabón, se ha encontrado el oro, la plata, el cobre y el hierro, ni en tanta abundancia ni de tan excelente calidad como en España». Hablannos todos los autores de aquellos apartados tiempos de montañas de plata (Argentaríus mons), de ríos que arrastraban arenas de oro; y el mismo Estrabón llama repetidas veces al Tajo: Tagus aurifer, auratus Tagus, Tagus opulentísimus.

Modesto Lafuente

Historia General de España - I

Historia General de España 01

Valdemoro. Plaza de Autos

Valdemoro. Vistas

miércoles, 21 de octubre de 2026

Érase que se era por el mes de octubre que... (3)

 Con la muerte de Sancho difundióse en el campo la consternación. Los leoneses y gallegos, como que servían de mala voluntad en sus banderas, abandonáronlas incontinenti y se desbandaron. Los castellanos, como más obligados, permanecieron firmes en su puesto; y colocando después en un féretro el cadáver del rey, le trasportaron con lúgubre aparato al monasterio de Oña, donde le dieron sepultura y le hicieron las correspondientes exequias. Algunos añaden que los de Zamora salieron de la ciudad en persecución de los fugitivos, y que los castellanos, correspondiendo a su fidelidad proverbial, se fueron defendiendo vigorosamente en la retirada, siendo celosos guardadores de los inanimados restos de su señor hasta depositarlos en la tumba.
Acaeció la muerte de Sancho II de Castilla el 6 de octubre de 1072. Su mujer, la reina Alberta, no le dio sucesión. Había reinado seis años, nueve meses y diez días en Castilla: en León un año, dos meses y veinte y dos días, contando desde la batalla de Golpejar. Mereció por su valor el dictado de Sancho el Fuerte. Era de arrogante y bella apostura, y en el epitafio de Oña se le compara en la figura y belleza a Paris, en la bravura bélica a Héctor.

Modesto Lafuente

Historia General de España - III

Historia General de España 03