Y en la Gaceta de Madrid de 30 de octubre de 1824 se publicaba la sentencia siguiente:
«Francisco de la Torre, de estado casado, de edad de cincuenta y cinco años, natural de Córdoba y vecino de esta corte, de oficio zapatero, Justo Damián, Joaquín del Canto, María de la Soledad Mancera, Dolores de la Torre, Ramón Fernández, Antonio Fernández, Francisco Susanuga, Roque Mirar (prófugo), Juan de la Torre y María del Carmen de la Torre: resultando estos procesados hallarse confesos y convictos del delito de tener en su casa colgado a la vista el retrato del rebelde Riego, y conservado el nefando folleto de la Constitución: vista la causa en 24 de setiembre último, ha sido condenado el Francisco a llevar pendiente del cuello el retrato hasta la plazuela de la Cebada de esta corte, para que presencie la quema pública del mismo retrato por mano del verdugo, y que además sufra la pena de diez años de presidio con retención: que la María Soledad Mancera, su mujer, en consideración a su sexo y a la culpa que resulta contra ella en la conservación del retrato del mismo Riego, y a la irreligiosidad que usó con una estampa de la Virgen nuestra Señora, sufra asimismo la de diez años de galera…». ¿Qué falta hacia la inquisición religiosa dónde la inquisición política se encargaba de resucitar los autos de fe, con sus procesiones, sus quemas en estampa y sus sambenitos?
Título original: Historia General de España - I
Modesto Lafuente, 1850
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